Entrevista para Revista Enfoque Visual

EL SUR ES EL NORTE


Edición 33

Por: Juana Buitrago Mora  

 @JuanaBuitragoM  

Tras recorrer América del Sur, El Sur es El Norte proyecto de la fotoperiodista Andrea Camacho terminó su travesía con éxito. Revista Enfoque Visual la entrevistó con el objetivo de conocer más de ese trasfondo que aunque no se muestra, si se vive y hace parte de la travesía del fotógrafo.

Andrea, luego de recorrer más de 17mil kilómetros atravesando América del Sur, deben ser muchas las experiencias de vida y profesionales que pudiste tener. La pregunta concreta sería ¿este viaje marcó un antes y un después para ti?

Este tipo de experiencias siempre son renovadoras y marcan un antes y después, enfrentarse a los propios miedos, al reto, a la aventura, todo eso hace que pongas a límite tus capacidades y fuerzas. He realizado muchas y diferentes rutas por países, pero El Sur es El Norte era un gran reto, era poner en papel el proyecto, plantearlo, buscar financiación, moverlo, alcanzar los 17mil kilómetros de recorrido y hacer que la gente se motivara y siguiera el viaje conmigo. Con un gran esfuerzo todo se consiguió. Al final he tenido eso y más, un montón de gente que se sintió identificada, nuevos amigos en cantidad, un gran reto en toda su dimensión.

Más que un viaje mochilero, como dirían algunos, esta era una travesía fotográfica, tras visitar 7 países y recorrer sus vías, sus culturas, su gente ¿qué fue lo que más motivó tu ojo fotográfico?

Precisamente al ser un amplio recorrido es difícil quedarme con una imagen concreta, mi retina se deleitó con manjares de imágenes. Fue increíble compartir con el pueblo Misak y los niños bailarines de salsa en Colombia, tener frente a mis ojos el imponente volcán Cotopaxi en Ecuador, descubrir las ondeantes dunas del Oasis de Huacachina y las manos trabajadoras de los indígenas de Arequipa en Perú, los colores y texturas de Bolivia con su imponente Lago Titicaca y el Salar de Uyuni, la gran acogida que tuve en Chile y sus historias entorno a la Plaza de Armas, Argentina entera con su gente, su comida e increíbles paisajes (todo un reto llegar a Ushuaia, la ciudad del fin del mundo), Uruguay con sus bandoneones y su música. Un cúmulo de imágenes, experiencias y sensaciones, donde cada momento y situación tuvo su encanto.
El fotógrafo es un contador de historias por naturaleza, y en estos 17mil kilómetros debieron surgir muchas. ¿Cuál fue la historia que más te marcó el paso y que contaste con imágenes?
“Luego de dar un largo paseo por el centro histórico y la Plaza de Armas de Trujillo (Perú) y regresar a Huanchaco con un poco de tristeza por no conocer a alguien que me compartiera su historia, el universo me dio un regalo. Caminando por el malecón comencé a hacer fotografías de surfistas y decidí entrar al muelle para ver a los pescadores un poco más de cerca. Estando allí, vi a una mujer mayor con un aire muy familiar, caminaba despacio y de cuando en cuando se detenía a ver el mar. Saqué mi cámara e hice algunas fotos distantes, en algunas de ellas denotaba nostalgia y melancolía (o quizás fue mi idea romántica de la historia). En un momento me distraje viendo los caballitos de totora (embarcaciones) y le perdí el rastro. Pensé que hubiera estado bien acercarme y hablar un rato (seguro que ahí hubiese estado la historia). Decidí salir del muelle y regresar al hostel, para mi sorpresa mientras caminaba, alguien se enganchó de mi brazo, por supuesto me asusté y cogí fuerte el morral. Giré rápido y vi que quien me había tomado por sorpresa era ella. Con una dulce sonrisa me dijo que creía que las dos estábamos compartiendo la soledad y que llevaba un rato viendo que yo tenía una mirada melancólica (esto mismo era lo que yo había pensado de ella ¿no?). Como si nos conociéramos de toda la vida o en vidas pasadas comenzamos a hablar, su nombre es Livia, vive en Trujillo, efectivamente estaba sola, caminaba por el muelle como un autoregalo de cumpleaños (era su cumpleaños 82). Esta vez casi que la reportera fue ella, me preguntó mil cosas, quería saber todo de mí, edad, familia, hijos, por qué viajaba sola y para dónde iba. De su vida poco me contó, solo que la soledad a veces le arruga el corazón. Me dijo estar feliz por conocer una nueva amiga el día de su cumpleaños y más que fuera colombiana. Por supuesto nos hicimos la foto de rigor y me pidió que se la regalara impresa. En Huanchaco no hay tienda fotográfica así que nos acercamos a un fotógrafo de los que hacen fotografías instantáneas y con él pudimos imprimir la fotografía”.

Los contratiempos son vivencias casi obligadas durante una travesía como la que tú hiciste, y sin embargo y a pesar de estar sola, en tu condición de mujer, porque no podemos olvidar que vivimos en una sociedad machista por tradición en el continente, lo superaste y lograste terminar tu viaje y regresar a casa sana y salva. Esta experiencia de vida, vista desde afuera debe ser transformadora ¿cuál fue tu percepción?

Estamos acostumbrados a que este tipo de historias las vivan y las cuenten los hombres, no era sencillo enfrentarme a esta aventura pero tampoco imposible, deshice muchos mitos entorno a que las mujeres emprendamos estos retos, quise hacerlo por la fuerza que nos caracteriza, quise contar esas historias de viaje con ojos de mujer. Ir por 7 países de América del Sur podía ser una osadía, que mis únicas armas fueran mi mochila y la cámara también, pero quizás fue una manera de contarle a esas tantas mujeres que me siguieron a lo largo del viaje que no hay que temerle a lo desconocido, que es allí donde precisamente puede estar lo más maravilloso de viajar. Es una manera de conocernos a nosotras mismas y ver las fortalezas y enfrentar las debilidades con un gran potencial. No es cuestión de poner en una balanza quienes son mejores si los hombres o las mujeres, es una cuestión de luchar por un sueño y hacerlo realidad. Mi gran sorpresa fue encontrar en el camino a varias mujeres que también estaban en aventuras similares.

Actualmente son muchos los fotógrafos, sobre todo los que apenas comienzan, quienes quieren viajar por el mundo, capturando acciones, momentos e historias con su lente ¿Cuál sería tu invitación para ellos?

Mi mensaje indistintamente de si se es fotógrafo o periodista es que hay que luchar incansablemente por hacer realidad los sueños, hay que desprenderse del ego y darle rienda suelta a la exploración. Hablar con la gente, compartir sus costumbres y tradiciones, no desde la distancia de espectador sino desde la humildad y el acercamiento para ser uno más del lugar y del entorno. Por supuesto si el objetivo es realizar un trabajo fotográfico o periodístico hay que estructurarlo como proyecto para que sea sostenible y al final obtener los resultados óptimos a nivel profesional. El Sur es El Norte fue un viaje en el que hubo una simbiosis mágica entre lo personal y lo profesional, una experiencia única llena de emociones, sin duda más que un recorrido fotográfico, una gran experiencia de vida. Reí, canté, bailé, lloré, salté, aprendí, añoré y amé intensamente en este viaje. Pero sobre todo soñé, cada día soñé, que todo puede ser posible.

 

Comparte mi publicación...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on TumblrEmail this to someone

Comentarios

comentarios

No Comments

Post a Comment

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com