Popayán colonial

Cuando llegué a la ciudad de Popayán (Colombia) tuve la fortuna de alojarme en casa de una amiga de colegio a quien no veía hace muchos años. Y digo fortuna por varias razones, tuve hospedaje y comida de invitada, recordamos viejos tiempos y además su casa estaba en pleno casco histórico (todo un lujo en una ciudad marcadamente señorial como lo es Popayán). Pude recorrer tranquilamente sus calles estrechitas y adoquinadas, iluminadas por las noches con farolitos, una ciudad con marcada arquitectura colonial. Me sorprendió el movimiento cultural y arte de calle. Músicos, artistas plásticos y artesanos comparten espacios urbanos. Una ciudad «blanca» que invita a sentarse en el Parque Caldas y ver el ir y venir de su gente. El Sur es El Norte – América del Sur

IMG_3501 picc COMP


0

Gente natural

Me encanta hablar con la gente, da igual su raza, su acento, su religión, nacionalidad o postura política. Pero las charlas que más me gustan son las que tengo con la gente natural, las historias reales, esas de amores, pasiones y sufrimientos de verdad. Ya digo, hablo con todo el mundo, pero disfruto y aprendo más de un loco, poeta, mendigo o charlatán que de alguien que viene a ostentar con sus títulos en Harvard, Oxford o lo que sea (y bien me parece que lo hayan conseguido, todo su mérito tiene hacerlo), pero al final esas charlas (no la mayoría por supuesto) terminan siendo un poco vacías. Así que si me dan a elegir yo me quedo con las historias de Aníbal, María, Leonardo, Livia…esas personas que me comparten su día a día y hacen que tenga una visión más humanizada de todo. Muchas veces cuando voy por la calle o una plaza me detengo a hablar con la abuela vendedora de dulces, con el mendigo al que nadie quiere acercarse, con el niño que juega con unas latas atadas, con la madre que lava la ropa en una pileta, con el artesano, con el abuelo solitario de una tienda alejada de pueblo…
Algunas veces veo cómo la gente «de bien» me mira un poco extrañada…lo que ellos no saben es que esos momentos para mí tienen más valor que «todo el oro del Perú» (como dice Sabina en una canción).
Y bueno, en fin, cada loco con su tema y yo con el mío.
El Sur es El Norte – América del Sur

IMG_8436 comp

 

0

En Bogotá conocí a Aníbal

Los grandes retos comienzan por pequeños sueños que se ponen en marcha y se hacen realidad. La primera historia la encontré caminando por el centro de Bogotá cuando este viaje apenas estaba despegando. Conocer a Aníbal fue un maravilloso encuentro con las historias de calle, las reales, las que no necesitan máscara para que parezcan bonitas, esas historias de vida natural que fueron un común denominador a lo largo de los 17mil kms por América del Sur.

El Sur es El Norte – América del Sur

IMG_1554 - comp

 

0

Seguimos…

Estos días he estado un poco desaparecida y con el corazón roto… 17mil kms y la fiel compañera estuvo intacta. Pero a veces de la forma más inesperada y torpe pasan las cosas. Hace unos días haciendo unas fotos, apoyé la cámara en una superficie, se resbaló y…
Mi cara fue de mutismo absoluto. Tuve un par de días muy malos esperando respuesta del servicio técnico (esa rotura no tenía muy buena pinta). Al final una súper alegría saber que al lente no le había pasado nada y que solo se había quebrado el filtro de cristal. Así que hoy estamos de vuelta al ruedo y con ganas de comernos el mundo a fotos!
Gracias señores de ICL Bogotá por regresarme el alma al cuerpo.
El Sur es El Norte – América del Sur sigue contando historias…

10423926_10154034916280884_4793512984829477686_n

10561691_10154034916370884_9205105227485586824_n

0

De vuelta a casa…

La historia está llena de imposibles que se hicieron posibles y fueron reales. Mi mente funcionó siempre a través de un “Sí” y es así como todo fue posible. Muchas veces desistimos de un objetivo por falta de dinero, de tiempo o simplemente por desidia y no creer que tenemos la fuerza suficiente para lograrlo. Algunas veces pensé que se me estaba yendo demasiado la cabeza al pensar de manera un poco ingenua y ambicionar recorrer 17mil kms por Sudamérica. En papel parece que no es demasiado y quizás no lo es tanto en comparación a otros soñadores que deciden recorrer el mundo. Para mí en un principio fue una utopía, una dulce utopía con la que soñé durante muchos meses previos a realizarla.
Contar con el apoyo de tanta, tantísima gente, fue de las cosas más maravillosas de este proyecto. Cientos de palabras escuchaba casi a diario dándome la fuerza para continuar. Como algunas veces lo escribí en los post, hubo momentos muy duros y difíciles, pero a cada paso iban siendo compensados por esa América del Sur que me atrapó con su gente, sus costumbres y sus impresionantes paisajes. Ha sido sin duda una de las más grandes y fantásticas experiencias de vida que he tenido.
Ya mi mente está en marcha buscando nuevas rutas y retos para caminar. Tendré por delante unos buenos meses para hacer la maquetación del libro que quiero editar con “El Sur es El Norte-América del Sur”, tendré mucho trabajo en la búsqueda de un editor que se interese por esta historia, esa será la meta a seguir. Mientras tanto iré publicando fotografías y algunas historias más de lo que fue este recorrido por 7 países.
Hoy, 4 meses y 9 días después de salir, ya de vuelta en casa y con el espíritu gigante por todo lo aprendido, me pregunto: ¿Qué sería de este mundo sin sueños “imposibles”?
El Sur es El Norte – América del Sur

IMG_1307 - copia comp

0
Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com